El secuestro en Cinco Saltos del periodista Jorge Asenjo

Nilda Valente era la compañera de Jorge Asenjo cuando llegó la noche que lo secuestraron aquel 12 de junio de 1976. Convivían hacía unos meses en una vivienda de la calle Rivadavia de la localidad de Cinco Saltos, cuando irrumpió el camión del ejército frente a su puerta.

Los soldados rodearon la casa, golpearon a la puerta y entraron a desarmar la vivienda. Había una diferencia palpable en el procedimiento: los soldados se dedicaron a revisar, romper y tirar la biblioteca que almacenaba años de conocimiento. Tres oficiales del ejército de mayor rango (dada la diferencia en su uniforme) fueron a la cocina a interrogar a Jorge, que se encontraba con Nilda. 

Fabián Ceballos
Nilda Valente declaró de modo virtual por el secuestro del periodista Jorge Asenjo en junio de 1976

En otra habitación se encontraban los dos hijos mayores de Nilda y en su panza se estaba gestando Lucas Asenjo. Los oficiales preguntaron quiénes estaban en la habitación contigua y al saber que eran niños no entraron

“Empezaron a revisar todo, tiraban las bibliotecas, revolvieron todo. Le hicieron varias preguntas a Jorge pero no recuerdo de qué. Estuvieron dos horas, luego se lo llevaron esposado vestido como estaba. No hubo violencia” al reducirlo, expresó Nilda. 

Al terminar el procedimiento del secuestro perpetrado por el Ejército Nacional, Nilda no sabía qué hacer, qué pensar, a quién recurrir. Pasó una hora abrumada en sus pensamientos hasta que decidió dirigirse hasta la Comisaría de Cinco Saltos, la única que funcionaba en la localidad. 

“Pregunté en la comisaría si sabían dónde estaba Jorge, me dijeron que si, que había pasado por esa comisaría pero que ya se lo habían llevado”, indicó Valente. 

A partir de ese día comenzó un camino de búsqueda, de dudas e incertidumbre. Comenzó a ir al Regimiento 6 de Neuquén capital para preguntar por Jorge. “En Neuquén nos atendían a todos los familiares de desaparecidos en la misma sala, siempre nos decían lo mismo: que no sabían, que iban a averiguar. Siempre nos atendía Farías, él atendía a todas las familias como al papá de Tronelli y a la familia Vecchi” manifestó Nilda. 

Los días pasaban sin respuestas mientras la gestación de Lucas avanzaba cada vez más. Nilda se movilizaba en colectivo desde Cinco Saltos hasta Neuquén para preguntar por su compañero Jorge, hasta que finalmente nació Lucas. “Cuando fui con el bebé ni siquiera me atendieron, no me dejaron acercarme a la comisaría, me dijeron que pasó a disposición del PEN, que yo no tenía nada que hacer allá”, concluyó Valente. 

Un tiempo después viajó a Cinco Saltos Josefa, la madre de Jorge Asenjo,  para continuar con las averiguaciones, luego volvió a Buenos Aires e intentó solicitar un habeas corpus que no tuvo respuestas. Finalmente Nilda viajó a Buenos Aires con su bebé Lucas para empezar una nueva etapa de su vida, sin Jorge y con la eterna duda de dónde estaba. 

Asenjo también trabajó en Cordero

Carlos Gargiulo se encontraba en un viaje hacia Misiones cuando prendió la radio del auto. “Habían secuestrado a 22 personas, cuando dijeron Asenjo yo me quedé helado. También conocía a Mirta Tronelli, ella tenía sólo 17 años. Los conocía a todos”, expresó Carlos. 

PH Fabián Ceballos
Carlos Cargiulo conoció a Asenjo en 1973, cuando lo contrató para hacer la liquidación de sueldos en el galpón de empaque de Cordero, de unos 800 empleados.

Pasaron dos semanas desde que había escuchado del secuestro en la radio hasta que retornó a Neuquén. Su hermano y Nestor Pujó (vecino de Jorge, ya fallecido) fueron al destacamento militar, pero en la guardia los rechazaron y echaron sin darles respuestas del paradero de Jorge. 

“Con el correr del tiempo pregunté por su hijo, por la esposa, se hablaba de todo lo que siguió después de eso, las torturas, los secuestros, de Asenjo no se escuchó nada hasta el día de hoy”, indicó Carlos. 

Relató lo que le había contado Nestor Pujó sobre el secuestro de Jorge. El vecino de Jorge alcanzó a ver aquel movimiento extraño en la madrugada, vio llegar a un camión del ejército, bajaron varios soldados con casco, con uniforme, constituyó un procedimiento grande. “Fue todo rapidísimo, imaginate que fueron 22 personas secuestradas esa madrugada, fue todo muy rápido”, expresó Carlos. 

Guglielminetti fue custodio de Sapag

Se dio cuenta con los años de que Raúl Antonio Guglielminetti, el civil de Inteligencia del Ejército era uno de los custodios de su suegro (Felipe Sapag) cuando era gobernador. “Resulta que era un tipo clave dentro del servicio. Nos enteramos de todo esto cuando vimos que era custodio de Alfonsín. Él trabajó en la Mañana del Sur (por Sur Argentino) y de ahí pasó a ser custodio. Era servicio y uno no daba un peso, pero los servicios se manejan así, entran por cualquier lado”, finalizó Carlos.

Fabián Ceballos
«Guglielminetti fue custodio de quien era mi suegro en ese momento, Felipe Sapag»

Guglielminetti es uno de los 15 acusados en este juicio; estuvo atento al relato en la sala desde la prisión de Ezeiza (U31) donde está preso por la condena de otros casos de detenidos – desaparecidos de la zona. También porque fue hallado culpable en otros juicios de lesa humanidad por homicidios, desapariciones forzadas y torturas en el circuito Atlético – Banco – Olimpo.

Katherina Lang para la cobertura colaborativa

PH Fabián Ceballos